En marcha los Audiolibros...

{ lunes 26 de octubre de 2009 }

A todo aquel que desea participar en nuestro grupo, lo primero que les ofrecemos es la posibilidad de involucrarse en un emprendimiento solidario, en el que a través de la promoción de la lectura cada uno de nosotros pueda dejar su granito de arena. Por ello, esta propuesta que hoy les traigo tiene mucho que ver con esto. La idea es armar audiolibros. Habrá opciones: elegir un libro completo (infantil-juvenil) para grabar o hacer una selección de cuentos de un mismo autor o diferentes autores. Luego, todas estas grabaciones se subirán a este blog y otras páginas. Pero esta propuesta tiene algo especial y es que, además de todo esto, haremos copias en cd para repartir a chicos no videntes. Todos podrán participar de distintas maneras, ya sea buscando material de lectura (libros, cuentos) y música o sonidos para agregar de fondo si se desea, grabando la voz o haciendo las copias de los cds.
Quien quiera participar de esta actividad pueden escribir a nuestra casilla de e-mail: leamosunlibro@gmail.com

Ahora bien, les daré más detalles con respecto a esta actividad.
¿Cuál es la actividad? La consigna es grabar un libro, un cuento o una selección de cuentos cortos cuyo contenido deberá ser para un público infantil-juvenil.
¿Cuál debe ser la extensión? Recuerden que el trabajo de cada uno, además de ponerlo en circulación por internet, serán grabados en cd's para chicos no videntes, por lo tanto, sería conveniente que tengan en cuenta la duración de 80 min (quizá unos 10 min más) para sus audiolibros.
¿Qué material convendría usar? Yo les recomiendo, teniendo en cuenta lo anterior, que si graban un libro que sea uno de pocas páginas (prueben la duración con la lectura del mismo). Quizá lo mejor sea la grabación de un cuento o de una selección d cuentos cortos -y de hecho lo recomiendo.
¿Cómo grabar? No es una tarea difícil para aquellos que tengan acceso a una computadora con lo necesario para grabar voz (micrófono y un programa para grabar como el Adobe Audition). También podrían utilizar grabadores que poseen los reproductores de mp3, mp4, etc., e incluso utilizar, como último recurso, la grabación en cassette.

Es importante que tengan en cuenta que todas estas cuestiones las consulten mejor vía e-mail o por otro de los medios posibles, no sólo para orientarlos mejor sino también para saber la cantidad de audiolibros que se harán.

7ma Maratón Nacional de Lectura

{ domingo 20 de septiembre de 2009 }

Fundación Leer, por séptimo año consecutivo, convoca a niños y jóvenes, junto con sus familias y otros miembros de la comunidad, a disfrutar durante un día de la lectura y de la magia de los libros en un ambiente festivo.
El próximo 2 de octubre se espera que en todo el país miles de chicos compartan actividades en torno a la lectura. A través de esta iniciativa, de participación gratuita y de carácter no competitivo, Fundación Leer se propone despertar el interés de la comunidad por la lectura.
Este año, nos acompaña el lema “Mi familia, mi mundo. Historias para descubrir, rescatar, leer y compartir”. En el marco de los preparativos para el festejo del Bicentenario, queremos motivar a que los niños tengan la oportunidad de rastrear historias, escucharlas, reescribirlas y compartirlas. De este modo buscamos que las narraciones no salgan exclusivamente de los libros. En cada familia, grupo o comunidad, hay miles de historias para disfrutar y compartir. La recuperación de los relatos orales conduce a la reafirmación de la identidad, el afianzamiento entre las comunidades y la valoración de lo nuestro como espacio privilegiado para pensar el futuro.

¿Cómo participar? Haz click Aquí.

Último día de la Semana de la Lectura

{ viernes 19 de junio de 2009 }

Evento que se lleva a cabo desde el 15 de junio.

Entre el 15 y 19 de junio llegará a la localidad la “cuenta cuentos” Ileana Panelo, el titiritero Daniel Aguirre, de San Martín de los Andes, que presentará una adaptación del Quijote de la Mancha, y una disertación del Dr. Juan Porfiri, paleontólogo de nuestro museo Argentino Urquiza.

Cabe la aclaración que solo cinco bibliotecas de todas las participantes del año pasado, fueron premiadas en esta nueva instancia, hecho que llena de orgullo a la comunidad, y fortalece el proyecto de animación a la lectura que se viene desarrollando desde la subsecretaria de cultura.Este emprendimiento, se basa en un “Changuito de Lecturas”, es decir una biblioteca ambulante, con 100 libros, que recorrerá las escuelas de la localidad y hacia fin de año se prevé un gran cierre.De la reunión para presentar la propuesta participaran las autoridades de La Anónima. Cada colegio participante recibirá libros de regalo, y certificados.La muestra de la biblioteca, con libros, objetos, fotografías y cuadros, estará abierta de las 8 a las 20 horas.

Ana Frank: un diario, una historia, una vida.

{ viernes 29 de mayo de 2009 }

En mi paso por la feria del libro de este año tuve la oportunidad de conocer la historia de Ana Frank de la cual hace tiempo he tenido una especial curiosidad. La Fundación de Ana Frank abrió una sede en la Argentina, donde se ubicará un museo interactivo que tendrá una reproducción escenográfica de los espacios de la casa de Ámsterdam en que Ana y otras siete personas estuvieron ocultas por más de dos años. Se podrán ver muestras sobre la historia de la vida de Ana Frank y se presentarán algunas proyecciones que seguramente harán reflexionar a los visitantes sobre los derechos y las libertades. El "Diario de Ana frank" no sólo es un libro que reproduce el diario íntimo que Ana obtuvo a los 13 años, sino que también es una historia de vida que vale la pena conocer. Ana Frank nos dejó tan sólo un diario que nos muestra una realidad no sólo distinta sino que nos enfrenta con una dura realidad que seguramente esté presente en nuestra memoria pero que quizá acercándonos a su historia nos haga reflexionar mucho más. Y es así como podemos conocer un poco más a Ana, a través de su experiencia, a través de palabras llenas de ilusiones y con aquella sabiduría tan profunda proveniente tan sólo de una niña a la cual le robaron la vida pero no la esperanza, hasta que la propia miseria del terror la abatió.

Sin más que decir, los invito a visitar la Casa de Ana Frank en Argentina una vez que la inaguren en Junio de este año y a que lean este libro que tan famosa hizo a Ana después de su muerte y de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. Les dejaré unos dos fragmentos del Diario y fíjense ¡qué palabras! de una niña que quería ser periodista y precisamente escritora.


9 de octubre de 1942

"Hoy no tengo que anunciarte más que noticias deprimentes. Muchos de nuestros amigos judíos son poco a poco embarcados por la Gestapo, que no anda con contemplaciones; son transportados en furgones de ganado a Westerbork, al gran campo para judíos, en Dentre. Westerbork debe ser una pesadilla; cientos y cientos están obligados a lavarse en un solo cuarto, y faltan los W.C. Duermen los unos encima de los otros, amontonados en cualquier rincón. Hombres, mujeres y niños duermen juntos. De las costumbres no hablemos: muchas de las mujeres y muchachas están encinta.Imposible huir. La mayoría está marcada por el cráneo afeitado, y otros, además, por su tipo judío.Si esto sucede en Holanda, ¿qué será en las regiones lejanas y bárbaras de las que Westerbork no es más que el vestíbulo? Nosotros no ignoramos que esa pobre gente será masacrada. La radio inglesa habla de cámaras de gases. Después de todo, quizá sea mejor morir rápidamente. Eso me tiene enferma."
19 de noviembre de 1942
"Podríamos cerrar los ojos ante toda esta miseria, pero pensamos en los que nos eran queridos, y para los cuales tememos lo peor, sin poder socorrerlos.En mi cama bien abrigada, me siento menos que nada cuando pienso en las amigas que más quería, arrancadas de sus hogares y caídas a este infierno. Me da miedo el cavilar que aquellos que estaban tan próximos a mí se hallen ahora en manos de los verdugos más crueles del mundo. Por la única razón de que son judíos."

Llegó el libro inesperado de Cortázar

{ jueves 7 de mayo de 2009 }

Papeles inesperados” es el libro que reúne textos inéditos de Julio Cortázar. Este trabajo estuvo en manos del editor hispánico Carles Alvarez Garriga junto a Aurora Bernárdez, viuda del escritor, quien le mostró a Garriga una cantidad de papeles que se encontraban en el cajón de una cómoda de Julio. Entre ellos se encontraron cuentos, poemas, discursos, apuntes y todo un conjunto de textos que hasta entonces eran desconocidos e inéditos.
Garriga se lanzó a una labor que sin duda fue ardua, no sólo por la clasificación –que fue la parte más emocionante- sino por el problema de cómo darle un orden cronológico, temático y de género al material. Después de pasar esta etapa no tan difícil pero sí laboriosa se armó “Papeles inesperados” en el cual se recolectaron sólo los textos terminados de Julio.


*Libro distribuido por la Editorial Alfaguara.

El territorio de la infancia

{ miércoles 19 de noviembre de 2008 }
Me tomé el trabajito de tipear una parte de esta nota que leí en Adn Cultura para compartirla en este blog.


Por Alejandra Folgarait

para Revista Adn Cultura, La Nación, Agosto 2008.

A la hora de hablar de literatura infantil, la memoria impone su ritmo. Porque, además de la pujanza actual del mercado de los libros dedicados a los niños y jóvenes, todo lector adulto atesora para siempre los libros de la infancia. Claro que cada generación tiene su propio canon de libros infantiles. Para los adultos argentinos que leen estas líneas, seguramente María Elena Walsh será una de las autoras que abrazará sus recuerdos de tardes soleadas o sombrías con un libro entre los dedos. Para muchos de ellos también la colección en tapa dura de Robin Hood será siempre el ícono de la nostalgia y el pivote para adentrarse en nuevas lecturas.
Pero no siempre hubo un niño, una categoría de niño, al que ofrecerle libros. Durante siglos, los niños leían fábulas morales cuando mucho. Los niños pasaban inadvertidos como sujetos de lectura o, mejor dicho, como sujetos en general. Hasta el siglo XIX, los chicos apenas calificaban como objeto de aprendizajes varios. Allí estaban entonces los libros educativos, edificantes, históricos o religiosos: para que aprendieran a ser alguien.
Las novelas de aventuras, escritas originalmente sin un target de edad, colaron a los niños en los mundos imaginario
s y exóticos que siempre le fueron afines. “Los viajes de Gulliver”, de Johnatan Swith, o “Las aventuras de Robison Crusoe”, de Daniel Defoe, calaron hondo tanto en los padres como los hijos. La ciencia ficción de Julio Verne abrió una nueva puerta a la curiosidad insaciable de los jóvenes. Otros libros, como los que creó Lewis Carroll para Alicia, introdujeron la dimensión del juego y del sinsentido. Con las peripecias de “Alicia en el País de las Maravillas”, también tomaron carta de ciudadanía las ilustraciones de los libros para niños y adultos.


Durante algún tiempo, lectores pequeños y grandes compartieron algunos libros, generalmente acopiados en la biblioteca del hogar o gastados en las bibliotecas públicas. Antes de ser versiones adaptadas en volúmenes de colecciones como la de Billiken o personajes de cine, “Peter Pan”, “Las aventuras de Tom Sawyer”, “La isla del tesoro” y hasta “El Principito” encontraron un destino compartido en adultos y niños. “Mafalda” es hoy un ejemplo de esa zona donde padres e hijos disfrutan de los mismos libros.
Con el debido respeto a las emociones, temores, deseos y fantasías infantiles, en el siglo XX aparecieron libros como los del galés Roald Dahl (1916-1990), que sacudieron la estantería infantil con sus historias descarnadas, plagadas de miedos a brujas y a otros adultos. Sus historias están contadas desde la piel de gallina de los pequeños lectores. Es cierto que Charles Dickens ya se había ocupado de los huérfanos, pero su mirada era la de un adulto. En cambio, autores como Dahl, Michael Ende (1929-1995) y Christine Nöstlinger (1936) supieron tomar el pulso a los niños. Por eso, libros como “Matilda” y “Charlie y la fábrica de chocolate”, de Dahl; “La historia interminable”, de Ende, y “La auténtica Susi”, de Nöstlinger, se han convertido ya en clásicos de la literatura infantil.
En la Argentina, la literatura infantil no tuvo buena prensa y mucho menos aceptación académica, hasta que los niños reclamaron atención a través del número de ejemplares vendidos. Colecciones como “Los cuentos de Polidoro” y más tarde, los libros de “Chiribitil” (del Centro Editor de América Latina) abrieron camino para los que fueron chicos entre los años 60 y 80.
Entre los autores argentinos de ese período, figuran Elsa Bornemann, Emma Wolf, Laura Devetach, Graciela Cabal, Ricardo Mariño y la muy popular Graciela Montes. También autores de libros para adultos, como Ana María Shua y Silvia Schujer, encontraron campo fértil en la literatura infantil. Y ya existe una nueva camada de escritores hechos y derechos que se toman en serio el escribir libros para niños. Entre ellos están, Pablo De Santis, Marcelo Birmajer, Luis María Pescetti y Esteban Venturino.
“Nuestra editorial se caracteriza por abrir puertas a nuevos escritores y nos enorgullecemos por haber dado a conocer autores que hoy son muy reconocidos. Los libros infantiles, a diferencia de los de adultos, no funcionan como novedades sino que son ‘long-sellers’, perduran en el tiempo y se venden a lo largo de los años”, dice Antonio Santa Ana, hoy gerente general de Norma, editor de libros infantiles durante años y también autor del muy exitoso “Ojos de perro siberiano”, que cuenta la historia de un chico con sida.

La gracia del misterio ~ Literatura para niños y jóvenes (Aramís Quintero)

{ martes 18 de noviembre de 2008 }
Uno de los problemas fundamentales de la literatura para niños y jóvenes consiste en determinar qué es y qué no es asequible o apropiado a ellos, según sus edades. Es un problema que concierne a los creadores, a los críticos, y en general a todo el que pretenda vincular a los niños con la literatura.
A este problema hay que despejarle el camino. Primero, hay que insistir en algo que es o debiera ser obvio: todos los niños, aun de la misma edad, igual origen social y similar educación y medio cultural, difieren tanto en su manera íntima de tomar las cosas, que no podemos asumir estrictamente ninguna generalización sobre los nexos existentes entre psicología infantil y experiencia estética y cultural. Hay aquí una zona en buena medida imponderable, impredecible.
Dicho en otros términos: en el niño hay misterio. Aunque la palabra no les guste a los teóricos y pedagogos de viejo cuño, que tan ingenuamente emplean el adjetivo “científico”, con espíritu decimonónico y en cabal ignorancia de que la noción de misterio, como la de intuición, ha ganado en el último siglo un formidable espacio en la mente de muchos hombres de ciencia.
En el niño hay misterio, y esta afirmación no parece despejar mucho el camino a nuestro problema de determinar qué le es y qué no le es asequible o apropiado, según su edad, en materia de literatura. Pero al menos, si tomamos en cuenta dicha afirmación, seremos más cautelosos como críticos o profesores. Y como creadores seremos quizás más espontáneos, más intuitivos, haciendo a un lado, si aún no lo hemos hecho, el cándido prurito de garantizar la comunicación estética y literaria a partir de ciertas normas y esquemas. No pretendo yo demoler ningún esquema ni normas de relativa utilidad. Pero sí subrayar ese relativismo, y la necesidad de ser más cautos, más abiertos y humildes ante el misterio que hay en el fondo de la infancia.
Dicho esto, es preciso observar que el problema de la captación infantil de la obra literaria está pensado casi siempre en términos de información, intelección y conceptualización. Y más aun, en términos de ideas claras y distintas, para decirlo como el filósofo. Pensado así, el problema “se resuelve” determinando si la obra implica o no datos y conceptos que escapen, por razones de edad o formación, al desarrollo cognoscitivo e intelectual del niño.
Claro está que una obra puede ofrecer dificultades en ese plano a un niño, a ciertos niños, y no ser apropiada para ellos. Pero pensar en tales términos todo el problema de la captación o comprensión infantil y juvenil, y por tanto de la propiedad o impropiedad de una obra, se llama reduccionismo. Porque dicho problema no se reduce para nada al plano cognoscitivo e intelectual, y mucho menos en el sentido de formación de ideas claras y distintas.
La comprensión y apropiación de una obra implica además otros factores, y las cosas suceden en la interioridad de cada cual según lo que hay en ella, justamente, de imponderable. En los niños como en los adultos. De ahí el amplísimo margen para las sorpresas con que debe contar el escritor, el maestro, el padre. No digo yo que hayan de ir a ciegas. Pero tampoco muy seguros.
La comprensión y apropiación de la literatura debe pensarse también, como sabemos, en términos de percepción sensorial y emocional. Pero una de las claves del problema está en que, según el caso, las vías o canales de aprehensión sensorial y emocional pueden jugar, en ese proceso de comprensión y apropiación, un papel más importante que el plano de los conocimientos específicos y las ideas. (Digo “según el caso” refiriéndome, no al receptor o la obra por separado, sino a la relación única e irrepetible que puede establecerse entre uno y otra en un determinado momento.)
Esta es una de las claves, que debía ser obvia para todos. Pero no lo es para los herederos del siglo XVIII francés y el XIX español en Hispanoamérica, esa pléyade de didactistas y moralistas que han tomado siempre muy a pecho, conociéndola o no, la vieja idea cincelada en la frase de Stalin: “Los escritores son ingenieros de almas”. (La frase ha dado y sigue dando para un tratado, y el hecho de que Stalin la empleara da para otro.)
Ahora bien, lo que en términos demasiado estrechos, o simplemente escolares, se tacharía de oscuridad o impropiedad en el plano de los conocimientos e ideas de una obra dada en relación con ciertos niños, puede jugar precisamente un papel positivo para la apropiación de la obra, y establecer una comunicación y una vía de enriquecimiento. Esta es otra de las claves: la atracción y la fertilidad, precisamente, de lo que no es claro y distinto, y que funciona bajo la conciencia, en cierto modo, como lo hace el misterio anecdótico, digamos el enigma detectivesco. Sólo que con más resonancias, si la obra es rica. Y de esta capacidad de resonancia, de esa relación entre lo claro y lo oscuro, lo conocido y lo ignorado, resulta en buena medida la posible multivocidad de la obra, los diversos niveles de lectura que ciertas obras admiten.
Lo anterior afecta igualmente, en su escala, a la imagen poética, y al vocabulario. Nadie como Proust ha expresado las resonancias, la capacidad generadora de imágenes y estimulantes sugestiones que poseen esas palabras cuyo significado no es todavía el que más tarde fijarán los adultos. En el mismo sentido se expresa Juan Ramón Jiménez: “En casos especiales, nada importa que el niño no lo entienda, no lo comprenda todo. Basta que se tome del sentimiento profundo, que se contajie del acento, como se llena de la frescura del agua corriente, del calor del sol y la fragancia de los árboles; árboles, sol, agua que ni el niño ni el hombre ni el poeta mismo entienden en último término lo que significan.”
Hermann Hesse y Thomas Mann dieron también especial atención a los problemas de la formación del espíritu de los niños, los adolescentes, el hombre; gran parte de su obra tiene un sentido esencialmente iniciático. Así, hablando de las sugestivas conferencias que ofrecía un personaje a quien el público no comprendía del todo, dice Thomas Mann:
“No estábamos en situación de comprobar lo que decía (...) escuchábamos todas aquellas explicaciones con la oscura y agitada fantasía del niño que presta oído a legendarias historias incomprensibles mientras su espíritu, blandamente impresionable, se siente, como en sueño y por intuición, enriquecido y estimulado. (...) lo escuchábamos con gusto y boquiabiertos, como los niños gustan de prestar oído a lo incomprensible. Con mayor gusto en verdad que si se tratara de cosas próximas, correctas y normales. Muchos se resistirán a creerlo, pero esta es la forma más intensa, la forma superior, y quizá la más fructífera, de la enseñanza. La enseñanza anticipativa, pasando por encima de vastas zonas de ignorancia. Mi experiencia pedagógica me dice que este es el método que la juventud prefiere y, por otra parte, el espacio que deja uno vacío tras de sí, se llena por sí mismo con el tiempo.”
En resumen, la ciencia y el arte de la literatura para niños y jóvenes, el secreto de hacerles posible y enriquecedora la experiencia literaria, consiste en el abrazo armonioso y siempre único de lo claro y distinto con lo oscuro. Lo mejor de la literatura proviene de ese abrazo, que no es sino el abrazo de las dos grandes partes de que parece estar compuesta invariablemente la realidad.
No se trata, por tanto, de otra cosa que de la esencia misma de la poesía. Y vale la pena terminar subrayando que es la poesía justamente lo que falta cada vez más hoy día en la escuela, en la infancia, en la vida. La poesía en todos los sentidos: como encantamiento, como alma literaria y como “género”. Ya sabemos que la poesía para niños y jóvenes ha ido retirándose del mundo editorial, de los concursos, de la vida escolar. Ante todo, ha ido retirándose de la vida a secas, marcada por el vértigo moderno (ese lugar común) de la prisa, la competencia, las comunicaciones, el ruido, la banalidad, la inseguridad. Todo conspira contra la poesía, y por lo mismo la poesía hace falta hoy como nunca. Una novela policíaca, como un informe de trabajo, se puede ir leyendo hasta de pie, en el metro. Pero un libro de poemas no. Y si no es en el viaje entre la casa y el trabajo, ni en el sagrado espacio de la televisión o el internet, ¿cuándo vamos a leer poesía? ¿Es decir a encontrarnos con nosotros mismos? ¿Cuándo vamos a merodear por ese espacio oscuro y a la vez brillante que hay en el fondo de cada uno de nosotros, y que la poesía nos permite entrever? ¿Cuándo descubriremos o recordaremos, en la poesía, el disfrute de ser lo que somos, tan distinto del hacer lo que hacemos y el estar donde estamos, sean estos un disfrute también o un lamentable padecimiento?
El camino de la poesía, del espíritu lírico, comienza o debe comenzar con esos ritmos y rimas esencialmente lúdicos de la primera infancia. Y no interrumpirse ya jamás. Esa frase, “reencantar el mundo”, dicha cada vez más como un suspiro, no alude a otra cosa.
Ahora bien, es exacto decir que la menuda tarea de “reencantar el mundo” concierne a la sociedad entera; y es más exacto cada día, porque cada día se evidencian más los lazos que atan entre sí las distintas esferas de la vida: los intereses económicos, la educación, la información, la cultura, el trabajo, la política, las creencias... Es exacto, pero abrumador. Porque cuando una necesidad o tarea fundamental concierne a tantos, e implica un cúmulo tan grande de factores y de problemas, pareciera que desborda las posibilidades de cada uno. Que nada puede hacerse más allá de señalar los males y las necesidades. Y en todo caso, pareciera que lo que puede hacerse por aquí y por allá es tan minúsculo, tan fragmentario, que muchos se cuestionan si vale la pena tanto esfuerzo para resultados tan pequeños o inciertos. Hay quienes creen en eso del “granito de arena”, o al menos necesitan creer, y hay quienes no. (O no quieren tomarse las molestias que acarrea creerlo).
Pero lo cierto es que si el mundo no deja de dar vueltas los problemas, de hecho, e inevitablemente, se van modificando (para no decir resolviéndose ni agravándose), y en ese proceso siempre hay muchas sorpresas, pero también hay efectos reconocibles de acciones muy conscientes, muy deliberadas. La parte previsible o conjeturable de los cambios depende de que en algún momento los males y las necesidades comenzaron a ser señalados.
Por otra parte, si bien a veces hay acciones y actores de gran potencia que pueden ciertamente forzar las cosas, con resultados de más largo y profundo alcance, nadie nos ha podido nunca asegurar que tanto alcance no resulte a fin de cuentas lo más lamentable de la empresa. Las empresas pequeñas no corren tantos riesgos.
En lo que nos atañe, reencantar el mundo a través de la poesía (en la creencia de que tal cosa es buena para la plenitud del ser humano), lo más acertado sería quizás una mezcla de ambición y humildad en el proyecto. Sería ingenuo pretender grandes cambios que implicaran simultáneamente, por ejemplo, la educación, las instituciones culturales y los medios masivos de comunicación. En cambio, más humildad y realismo, pero suficiente ambición, habría en el esfuerzo de seguir insistiendo sólo en dos direcciones: sensibilizar más la educación, y tratar de llegar con esa sensibilidad a los padres, y sobre todo a los padres de niños en edad preescolar y en los primeros grados escolares. Lo cual sigue siendo una tarea enorme, pero a estas alturas es ya del todo claro que en este terreno está la base de los problemas, y del futuro. No es un terreno aislado, porque nada hoy día está aislado; pero hasta cierto punto podemos delimitarlo.
Cuando digo “sensibilizar” la educación, me refiero específicamente al contacto con la poesía. (No es el momento de referirme al sueño de una educación dirigida esencialmente a la interioridad, la sensorialidad, el juego, la inteligencia emocional, la creatividad: lo que se diría una educación meditativa, que al parecer es lo menos indicado para este mundo de competencia y consumismo.) Y me refiero a la poesía, no ya en su sentido más amplio, como calidad de las cosas, sino concretamente como virtud de las palabras, esas criaturas hechas de sonidos, imágenes mentales y resonancias de todo tipo.
Hay muchas “estrategias” diseñadas para estimular la creatividad y la lectura en talleres literarios, tanto para adultos como para niños y jóvenes. Pero lo que suele faltar en este panorama es una labor realmente afinada para el contacto íntimo con los aspectos esenciales de la poesía. Esa labor estaría dirigida, fundamentalmente, a percibir y degustar los elementos sonoros y las imágenes como vehículos de un sentido no siempre claro y distinto; a regodearse en la música y las visiones para despertar sus resonancias y “comprender” su sentido de la manera en que puede comprenderse: sensaciones, emociones e ideas, tan claras y distintas o tan difusas e imprecisables como sea el caso.
Esto significa un trabajo de apreciación concebido no tanto como “estudio” de formas, recursos, técnicas, etc., sino como puro gozar y detenerse en la poesía resultante, rodeándola y poco a poco penetrándola, de modo que las formas, los recursos, las técnicas, se vayan develando por sí solos en relación con el sentido. Sería un trabajo interactivo y moroso que implica, desde luego, un profesor o guía realmente formado. Más exactamente, un poeta, no importa que haya escrito o no poesía; alguien capaz de seleccionar los mejores ejemplos y de emplearlos para seducir a la gente (es decir, ayudar a los textos a seducirla) y llevarla hacia eso que puede con propiedad llamarse “iluminación”. En cualquier terreno, esa es la cumbre de toda pedagogía. Y en el caso de la poesía, que en rigor es, ella también, misterio, el término viene a ser idóneo.
La preparación y superación profesional de los maestros de castellano y literatura, el trabajo con niños en las bibliotecas y otros espacios disponibles, y el trabajo de hormiga con los padres y adultos en general, a través de talleres, podría marchar en este sentido, siempre de acuerdo con las características del caso en cuanto a edad y formación.
Se trata, en resumen, de asumir el espíritu de la lírica y promover en cada cual su descubrimiento, con un sentido de apertura y dilatación de la experiencia vital, no sólo literaria. Es decir con un sentido de crecimiento. Lo cual es válido, aun cuando sea de manera muy inconsciente, incluso en los niños. Al final (para graficar la idea con una sencilla referencia que era cara al poeta Eliseo Diego), acabarían siendo obvias cosas tales como esta: una traducción de cierto cuento de Andersen, que comenzara diciendo: “¡Ah, los días del verano!”, es infinitamente superior a una que dijera: “En el verano los días son hermosos.” Que esto llegue a ser obvio a la sensibilidad, es el humilde y ambicioso sueño de la educación y el taller que hacen falta.